Nuestros labios se unieron, al igual que la pólvora y el fuego se unen en un beso voraz, llegando tan rápido a su final que no se dan cuenta pues en ese momento los pocos pedazos de piel desnuda se estaban fusionando, dando lugar a un ser con dos cuerpos y una sola alma. Tu pesado uniforme me estorbaba para sentir los marcados músculos de tu pecho y tu abdomen, tan duros porque tu comandante te hacía correr a las 6 de la mañana durante dos horas bajo la amenaza de quedarte todo el día acuartelado y sin verme. Corriste y quedaste cansado en mis brazos una vez que lograste salir de ese extraño lugar, y ahí, frente a todos tus compañeros del trabajo me tomaste la cara en tus manos, me miraste con tus penetrantes ojos negros y mi nombre salió como acariciando tus labios gruesos.
-Ah...h-hola -logré murmurar a medias intentando acomodar mis pensamientos ahora revueltos por la calidez de tu dulce álito.
Para ser un puerco eres especial. Ahora solo ruego por dejarte ir para que pueda volver a ser yo.
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Won't Say Anything (Granaderos y confusiones del corazón II).
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