El sueño número 4365 y sus predecesores.


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Moreno y muy alto. Fornido y de sonrisa franca. Ojos miel y cabello negro revuelto. Manos grandes y suaves que se entrelazaban con las mías. Sus labios gruesos se movían al compás de la canción de amor que me estaba cantando.


-Ya es hora -murmuró mientras nuestro alrededor se volvía difuso y  oscurecía de forma nada natural. 

De música de fondo ahora había un pitido intermitente que me resultó sumamente irritante.

-Aun no me quiero ir, mi lugar es contigo -Dije en voz baja, con la desesperación creciendo en mi interior.

-Me volverás a ver, cada noche... Despierta, princesa.

BAM

De nuevo aquella oscuridad tan familiar, aquel ronquido junto a mi ahora me parecía de lo más prosaico comparado con la dulzura de la voz de mi morféico amante. 

-Y volvemos... -susurré.

Cada día espero con ansias la noche para volver a ver al hombre que espera por mi. Sólo espero una oportunidad para largarme y encontrarle...

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