Historia de una Albóndiga.


.

¿Quién no ha comido un subway de albóndigas? Si no lo has echo, vé por uno, aquí te espero.

¿Ya fuiste? Sos velos...Ok!

El sábado estábamos en una franquizia de Subway mi tía Geña, mi prima Kat, mi mam y yo.
La de la pluma (iba a decir teclas, pero suena algo perverso, así que lo omití) había decidido engullir un delicioso subway (un sandwichote) de 30 cm relleno de albóndigas, por lo tanto mi Eugénica tía me pidió una mordidita (ya saben de esas clásicas mordiditas que se llevan más de la mitad de lo que estés comiendo) a lo que accedí.

SPLAT

La mordidita que mi tía le había pegado a mi sub le dió oportunidad a una albóndiga suicida de tirarse por la parte de atrás de mi sub, aterrizar en sus titánicas bubis (copa C), rodar por su kilométrica lonjita de carne y caer al piso tras los zapatos (vans) de mi otaku-prima-hermana.

Las tres ganonas que no estábamos manchadas de salsa italiana estábamos botadas de la risa. Mi tía se hubiera agachado por la algóndiga ahora  mugrosa sino hubiera sido por la crítica mirada del joven sin camisa que acababa de entrar (lo peor fue que ni estaba guapo ni tenía buen cuerpo).

Unos minutos después mi primita se atacó nuevamente de la risa, mi mamá y yo la miramos extrañadas.

-Una cámara vió lo que le pasó a mi mama.
-¡Jajajajaja! ¡Y al rato va a estar en YouTube! Jajajajaja.

Nuevamente la risas ni hablar nos dejaron y a mi tía la hicimos enojar.

-¡Hay, pinches! -Nos dijo entre queriéndose reir y enojar.

¿Alguien quiere una mordidita?

2 Responses to “Historia de una Albóndiga.”

  1. Jajajaja épico XDD
    Por cierto, te equivocas, es copa D :)

Your Reply